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CULTOS:

Quienes lo deseen pueden participar de la misa conventual con las hermanas a las 8:30 y de la adoración los jueves por la noche a las 21:30. La capilla, bastante próxima a la hospedería, permanecerá abierta y a disposición de los huéspedes todo el día.

Los domingos Eucaristía en la Iglesia a las 11.

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San Salvador de Valdediós

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La iglesia se edificó en la etapa final del Prerrománico, momento en el que gobernaba el último Rey de la Monarquía Asturiana, Alfonso III El Magno (866-910), quien en el año 893 ordenó construir este templo dedicado a San Salvador. En 1200, Alfonso IX dona el territorio de Boiges (Valdediós) para construir la Abadía Cisterciense de Santa María, a escasos metros de “El Conventín”.

En el siglo XVIII la fachada oeste de la iglesia se protegió con un pórtico cubierto y en el XIX se llevaron a cabo las primeras restauraciones de la iglesia, completadas en varias campañas acometidas en la centuria siguiente. Destaca la intervención del arquitecto Luís Menéndez Pidal en el tercer cuarto del siglo XX, que reconstruyó la habitación adosada al muro norte. En las restauraciones contemporáneas se sustituyeron buena parte de los vanos originales del edificio por réplicas de los mismos y se recuperaron los vestigios de las pinturas visibles en la actualidad en el interior de la iglesia.

En 1931 San Salvador de Valdediós fue declarada Monumento Nacional y en 1985 la UNESCO la catalogó como Patrimonio de la Humanidad.


La planta de la iglesia cuenta con orientación canónica E.-W. Consta de tres naves rectangulares precedidas de un pórtico occidental tripartito en donde se encuentra una puerta que da paso a la nave principal, más ancha que las naves laterales.

La cabecera consta de tres capillas cuadradas entre las que destaca la central por sus dimensiones. En las naves laterales se abren sendas estancias cuadradas: la meridional, con función de sacristía y a la capilla absidal de la epístola se adosa una estancia denominada “Capilla de los Obispos” que alberga la lápida de consagración del edificio.

Entre los materiales de construcción utilizados en San Salvador predomina el sillarejo y la mampostería. Aunque los contrafuertes esquinales, portadas, ventanas, los remates de la fachada occidental y del muro testero, así como en la totalidad del paramento del pórtico meridional están construidos con sillares.

En el cuerpo central del templo se concentra la mayor parte de la decoración. La portada principal contiene el acceso al pórtico occidental compuesto por un arco de medio punto apoyado en una columna a cada lado. Sobre este pórtico, en el interior, se dispone una tribuna alta iluminada por una ventana ajimezada con dos arquillos de herradura. Sobre este vano, en el muro, está empotrado un sillar labrado con la Cruz de la Victoria.

Esta división tripartita se reproduce en el muro testero. En las capillas laterales de la cabecera hay dos ventanas de arco de medio punto y el cuerpo que cierra la capilla central se adelanta ligeramente respecto a los anteriores. En su zona inferior se cala una ventana tripartita que ilumina el altar mayor, compuesta por tres vanos de herradura decorados con un sogueado que se extiende al alfiz que los enmarca y que se apoyan en cuatro columnas con capiteles decorados. En la parte alta del testero se abre una ventana ajimezada que ilumina una pequeña cámara inaccesible, sobre cuya función hay hipótesis no documentadas, como que es la cámara del tesoro o la celda de los ermitaños aunque no se descarta una función ornamental.

La “Capilla de los Obispos” es un pequeño espacio cubierto con una bóveda perpendicular al sentido de las naves y posee un acceso en arco de medio punto en su muro sur. A ella se adosa la sacristía que cala su muro sur y que contiene una ventana ajimezada: esta habitación tiene su trasunto en la edificada al lado norte de la iglesia, reconstruida en el. Siglo XX por Luís Menéndez Pidal, quien la iluminó con un vano semejante al de su opuesta.

El último elemento visible al exterior es el pórtico de fábrica que protege el muro sur de la iglesia, que comunica con el exterior mediante una puerta de medio punto frente a la que se abre un acceso adintelado que da paso al interior. Su muro meridional se cala con tres vanos de medio punto, de los que destaca el central, cerrado por una celosía cuyo diseño geométrico la singulariza entre el conjunto de vanos del Prerrománico Asturiano. Por otra parte, a los pies del pórtico se localiza otra de las celosías más interesantes del edificio cuyo calado difiere completamente de la anterior composición simétrica.

El espacio interior de este pórtico se cubre con bóveda de cañón reforzada por arcos fajones que apoyan en semicolumnas que rematan en capiteles decorados con motivos vegetales. Ocho ventanas ajimezadas con alfiz son el resto de vanos que iluminan la nave central.

El interior de El Conventín conserva un aspecto próximo al original, distorsionado únicamente por la ausencia de la mayor parte de los frescos que cubrían sus muros. Las tres habitaciones del pórtico occidental están cubiertas con bóvedas de cañón y la central se comunica con las laterales mediante pequeños arcos. Sobre el dintel de la puerta de entrada a la nave central está labrada una inscripción de amenaza contra los profanadores del templo. Sobre el pórtico se dispone una tribuna a la que se asciende por una escalera de piedra que arranca de la nave de la Epístola. Ésta reproduce el esquema tripartito del piso inferior y se abre a la nave central y era el espacio en donde el Rey y su familia presenciaban el culto.

La nave central es más ancha y elevada que las laterales, se comunica con éstas mediante una arquería de medio punto que apoya sobre potentes pilares. Las tres naves del templo están cubiertas con bóveda de cañón y destaca la elevación de la nave central.

Las tres capillas de la cabecera están ligeramente elevadas respecto a las naves y van precedidas de arcos de medio punto apoyados en columnas adosadas al muro. Los capiteles de estas columnas concentran la única ornamentación esculpida del interior del templo compuesta principalmente por motivos vegetales.
El mayor despliegue ornamental lo constituyó el completo programa pictórico que cubría la totalidad de los muros y bóvedas, del que se conservan hoy algunos testimonios. El colorido se compone fundamentalmente por tonos rojizos, amarillos y grises. La temática es variada: sobre el dintel de muro testero de la capilla mayor y en el muro occidental de la tribuna se conservan tres cruces; la central es una cruz griega y de mayor tamaño que las laterales. En la tribuna perviven vestigios de una figura humana, distinguiéndose la parte inferior del manto y los pies. El tercer tipo de decoración la constituyen los motivos geométricos y florales que cubren las bóvedas de la cabecera y nave central, así como los muros interiores de las capilla y estancia sur de la tribuna. En la bóveda de la nave central se desarrolla un entramado geométrico a base de círculos concéntricos y cuadrados, enlazados entre si y las cubiertas y los muros de las tres capillas absidales reproducen arquerías ciegas simuladas y motivos geométricos y florales.


Autor:  Isabel Ruiz de la Peña